Dejare pendiente un poco el viaje de Morelia porque quiero dedicarle este post a algo que hace 3 años me ocurrió y que vino como flash back hace unos minutos cuando vi las fotos de aquello que removió algo en mi.
El mes de abril de ese 2005 había sido demasiado caluroso, ese 20 de abril no fue la excepción, acostumbraba a hacer por esa razón ejercicio por las tardes, frente a mi tv y con la luz apagada, 30 minutos de bicicleta, y otros 30 minutos de ligas, abdominales, etc.
Al terminar mi rutina de ejercicio en la bicicleta fija, me pare teniendo aun los pies en los pedales y de pronto sentí que mi pierna derecha resbalo plantándose al piso, baje la vista y vi algo que me parecían eran gotitas de sangre.
Sin saber exactamente que había ocurrido, me baje de la bicicleta protegiendo mi pierna, brinque hasta llegar al interruptor de la luz, cuando la habitación se ilumino, juro que sentí desvanecerme en un instante, la respiración en algún momento se me pauso y grite, tenia una tremenda herida que por suerte no llego hasta el hueso.
Al escuchar el grito mi madre subió de inmediato y al ver la herida se fue de espaldas cayendo al suelo y sostenida por la pared trataba de ayudarme, yo procuraba estar tranquila, pedía una venda, empezaba a desesperarme en solo segundos, cuando una de mis manos sin querer rozo entre ese alboroto la nariz de mi madre, debí entender que me estaba saliendo de control, mi hermana ya estaba encargándose de buscar ayuda para llevarme al hospital, mi colaboro con franelas sosteniéndome para bajarme al auto.
No se cuantas franelas me habrían puesto pero todas y cada una de ellas se manchaban tan rápido, antes de bajar de la habitación el cuerpo no me estaba respondiendo y estaba a punto de caer, la impresión, la perdida de sangre, no se que fue pero no era fácil sostenerme mas.
Camino al hospital unos policías nos ayudaron y nos escoltaron, mi mami bajo desesperada buscando ayuda, quien le diera una silla, alguien que pudiera atenderme de inmediato, pero habría que guardar la calma, a final de cuentas era el IMSS, entramos a urgencias y me dejaron sentada mientras se desocupaba una camilla, hicieron salir a mi mamá, y yo sentada veía a toda la gente que ahí estaba, me concentre en una mujer que estaba con su madre, decían que ya no se podía hacer nada por esa viejecilla y veía el sufrimiento de su hija, quien trataba de mantenerla bien en todos momento, me olvide de mi y le ayude a vestirla, pensando que es lo que debía hacer.
Unos minutos después me piden me suba a la camilla, mientras yo pensaba que carajos nadie podía ver que me había cortado la pierna y que tenia un miedo enorme a pisar, me moví y subí como pude, recostada en esa cama, escuchando a una de las locutoras que siempre saludaba por las tardes cuando salía de mi trabajo, empecé a pensar en mi trabajo, en ¿qué había pasado?, analizando cada momento el hecho, los avisos, esos ruidito que debieron parecer extraños, el pants grueso que debí ponerme en lugar del corto, tal vez no hubiese pasado, ese día no quería hacer ejercicio, en fin tantas cosas, que sin darme cuenta la primera lagrima después de todo estaba saliendo.
Quería ser fuerte, de verdad debería ser fuerte, me asustaba mi madre, su preocupación, quería ser fuerte, no debía llorar, pero tanta impotencia a veces resulta frustrante.

Mucha anestesia, muchas puntadas, mucho coraje, dolor, enojo, dejaron una herida con mas de 25 puntadas.
Así pase un mes, sin caminar, llorando cada vez que debía lavar la herida, triste por que veía como esa cicatriz se hacia cada vez mas fea, y pensando que no debía afectarme, no debía enfocarme en la cicatriz sino en quien era yo y lo que la cicatriz no debía cambiar en mi manera de verme.
En ese inter alguien me dijo que hablara con la empresa mencionado el hecho pues a ellos les ayudaría en cuestiones de control de calidad, así que envié un mail a Bicicletas Mercurio diciéndoles que su bicicleta que estaba casi nueva se había roto y me había provocado un accidente, poniéndome a sus ordenes para cualquier información que les ayude a mejorar su producto.

Lo maravillosos (aplique tono sarcástico) es que me habla uno de los ingenieros de dicha empresa y me dice muy apenado que seguramente me toco una bicicleta que llevaba una de los 50 cigüeñales (pieza que une ambos pedales) defectuosos, pero que pues como ya se habían enviado a mercado pues no había manera de ubicarlas, que perdón y que pena, gracias.
Después de un tiempo, llegamos a un acuerdo con la empresa de que me pagaría una serie de tratamientos para mejorar el aspecto de la cicatriz, deslindándose a la postre de cualquier responsabilidad.
Un par de diagnósticos dijeron que requeriría de una cirugía estética aunque existía la posibilidad de que la cicatriz creciera con el tiempo así que no era la opción, una doctora muy linda, muy amable, me adopto no como su paciente sino como su amiga e hizo todo lo posible por hacer de mi cicatriz una cosa menos fea, tratamientos con colágenos, láser, con aparatos para estética, muchas, demasiadas inyecciones en la herida, mucho dolor, demasiada impotencia me hacían llorar y enojar después de cada consulta pensando que porque alguien no hizo bien su trabajo yo cargaría con una cicatriz de mas de 20 cmts en la pierna y que estaba pasando por tratamientos doloroso por ese inepto.

Creo que he manejado bien las cosas, ya no me intimida mostrar mi pierna, me pongo minifaldas y si alguien voltea pues que hago si tengo lindas piernas.
Cuando imagino como mis hermanos limpiaron el charco de sangre del piso en mi habitación, las huellas que mi mano dejo en el buró al recargarme, me duele, pero no debía reaccionar de otra forma, si mi madre pudo aprender a levantarse después de haber perdido 3 dedos, una cicatriz no me haría una mujer débil. a final de cuentas sigo siendo una mujer que crece, sueña y lucha todo el tiempo, una mujer que es feliz.