viernes 5 de diciembre de 2008

Pobres Hombres.


Era la frase que escuchaba a mi madre decir hace un par de horas mientras esperábamos que el semáforo se pusiera en verde, teniendo de costado a un par de traileros sudoroso y una serie de personas que atravesaban la avenida, hombres que corrían con periódico en mano o las típicas mochilitas y entonces no podía dejar de imaginar que alguien habrá dicho en alguna ocasión lo mismo cuando mi padre cruzaba alguna avenida temprana hora (lo extraño).

Ya había pasado por mi mente justamente eso de la igualdad y ese tipo de cosas que muchos clasifican de feminista, no quiero meterme en filosofías de géneros, tampoco generalizar, sin embargo quiero hablar reconocer al hombre humilde, sí ese albañil, el mensajero, el carpintero, el ejecutivo, ese hombre que tiene en sus hombros la responsabilidad de su vida y de la vida de quienes aman.

Pobres hombres dice mi mamá, que tienen que levantarse temprano y correr, hacen los trabajos mas pesados, cargar bultos, paquetes solo por que "son mas fuertes", pobres hombres que deben ir con sueño y ceder el asiento a una dama por que si no recibe miradas de desden al elegir su confort al de una chica con tacones, pobres hombres que después de una joda en el trabajo tienen q venirse parados para ceder de nueva cuenta el asiento, llegar y cenar lo que su sueldo pueda dar, pobres hombres que tiene que llegar y tal vez arreglar el televisor descompuesto, la instalación eléctrica o el foco después de un día de trabajo, y tal vez, solo tal vez aventarse una ligera discusión con su señora, pobres hombres que tratan solo de sobrevivir al compás de esta loca ciudad.

Pobres hombres, como mi papá que después de un día de trabajo enorme decidió por alguna razón quedarse en casa y conocernos mejor, lograr ceder su facciones de dureza para sonreírnos y abrazarnos, Pobre hombre que tuvo que ir a trabajar y aceptar lo que su destino le tenia preparado, pobres hijos que se quedaron con ganas de un abrazo mas.

La vida no es sencilla pero la verdadera delicia son los pequeños triunfos que cada día obtenemos de esta vida loca, loca, loca, pobre gente como yo que una sonrisa y un amanecer basta para ser feliz.

martes 2 de diciembre de 2008

Cuando la ilusión termina


Una amiga de la Universidad ha hecho dos intentos de presentarme a sus amigos vía msn, no es mucho mi gusto aunque si la amiga de hace muchos años que se supone te conoce te lo recomienda, algo bueno debío ver.

Así que el intercambio de correos para contactarse se da, empezando con un ¡Hola!, ¿cómo estas?, ahh que bonita eres, eres bien linda, y pueden pasarse un par de minutos con comentarios así (evidentemente al poner mi mejor ángulo y foto en la ventanita de msn) es justo cuando empieza el desencanto, a los dos minutos, no es mucho de mi encanto que la gente se desborde en halagos con alguien que no conoce, otro amigo de la misma amiga dijo que seria el amor de mi vida, que tenia un presentimiento, etc, etc, etc, cosas de flojeraaaaaaaaaaa, el ultimo de plano al decirle que yo era poco paciente paso tres horas preguntándome que por que le dije eso.

Creo que las conversaciones en persona o por cualquier otro medio solo se va dando cuando la vas disfrutando.

En la prepa un amigo me agradaba, se veía todo tierno, hasta que le descubrí un diente postizo al reírse :-(, otro niño en una fiesta me gusto hasta que se rió de manera muy peculiar, damm, un vecino me parecía interesante hasta que por casualidad solo al estar en su puerta por fuera me llego tremendo olor de pies que solo de verlo me acuerdo y le quito toooooodo el atractivo, el moco asomándose, un aliento mañanero, y lo que mas me mata las faltas de ortografía (nótese, lo que me falla es la redacción y los errores que pueden encontrar no son tan aberrantes como un havia, estubo, ok).

Las ilusiones de unos ojos bonitos, de una boca sexy, de una figura varonil, cierta presencia se desvanecen con un detallito que si bien podía pasar desapercibido, una vez notado es tan, tan, difícil de borrar, en segundos la imagen de la perfección se convierte en lo inimaginable e irreal, para llegar a solo alabar sus buenos sentimientos y su bonita letra, ¿soy exigente?, ¿soy sangrona?, no lo sé, lo que sí creo es que bajamos a ese sujeto del pedestal para encontrarlo tan mortal como uno mismo, pero ¿a quién no se le ha atorado el fríjol en el diente?, nuestro momento de imperfeccion siempre llega el problema es cuando alguien lo nota y peor es cuando ese alguien que lo nota nos gusta, auch.
 

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